COMO LEER A SRI AUROBINDO Y A LA MADRE

 

 

¿Por qué leemos las obras de Sri Aurobindo y de la Madre? Y si las leemos, ¿cómo hay que leerlas?

¿Las leemos con fines de estudio? ¿Para saber cosas? ¿Para adquirir conocimiento?...

Ésos son aspectos secundarios, beneficios obtenidos de paso. El auténtico propósito de entender las palabras de la Madre y de Sri Aurobindo es volverse consciente, adquirir consciencia, ser cada vez más consciente, incrementar continuamente la consciencia. Comprender, esto es, asir con la mente, captar intelectualmente los escritos de la Madre y de Sri Aurobindo que son bastante difíciles. La manera más fácil y más correcta de establecer este contacto sería entrar en la atmósfera del mundo que ellos han creado con sus palabras, sentir la vibración que emana de las palabras. Pues las palabras que ellos han enunciado no son meras palabras que se encuentran en los diccionarios, no son simplemente sonidos, sílabas muertas, sino entidades vivientes, símbolos de la consciencia, de esa consciencia que acabo de mencionar. Por ser símbolos de la consciencia, estos símbolos son luminosos, de ellos emana continuamente luz, están llenos de poder y este poder se expande sin cesar, tienen vida y están llenos de delectación. Es con este mundo interior que está por detrás del mundo exterior de las palabras con el que hay que estar en contacto, del que hay que percatarse desde el principio, antes que se pueda tener una comprensión mental; en otras palabras se debe cultivar la actitud correcta, sintonizar la propia consciencia con la consciencia de la que han brotado las palabras de la Madre y de Sri Aurobindo. Es menester zambullirse, por así decirlo, sumergirse en las aguas y dejarse empapar por la caricia de ese elemento, ponerse en contacto viviente con la sustancia de las palabras, ir más allá del significado, evitándolo incluso, si es necesario. Hay que entrar en contacto con la savia viviente, la rasa que se ha derramado en la creación. Quien lo haya saboreado, sabe que es algo que tiene su propia luz, que automáticamente lo bañará con su resplandor; el deleite de sumergirse en la fuente viva se formulará en ritmos de conocimiento y de verdadera comprensión.

Por lo menos, tal debería ser la base para un acercamiento a las obras de la Madre y de Sri Aurobindo. Es posible haberse provisto de un rico aparato intelectual, disponer de toda la información que han reunido las ciencias y la filosofía, haber recorrido toda la historia de la evolución del conocimiento humano hasta la época actual; todas estas son luces menores, que no ayudan a ver la luz ante la cual nos encontramos. Esa luz se muestra y se reconoce por su propio reflejo o emanación dentro de cada uno, la pequeña luz que cada uno lleva dentro de sí, su alma.

De hecho ha habido casos en que grandes intelectuales y sabios famosos se han sentido perplejos ante las más sencillas frases mágicas de la Madre y de Sri Aurobindo. Por otra parte, mentes más simples, no tocadas por la carga del aprendizaje ni por el orgullo de la pedantería han podido, con el puro rayo de luz que se oculta en lo profundo de su consciencia, captar y desvelar el sentido secreto.

La comprensión mental y la aprehensión intelectual pueden sumarse al gozo del descubrimiento con un nuevo gozo que se halla quizás al final o más allá, cuando el cerebro y la razón física han sido bañados por la inundación de la luz interior, cuando se han vuelto puros, plásticos y dóciles.

Dicho de otra manera, para entender la Verdad -La verdad que se expresa en las palabras de la Madre o de Sri Aurobindo- es menester empezar por vivirla, aproximándose a ella no solamente por mediación de la mente, ni siquiera en verdad por la del corazón, sino poseyéndola en el propio cuerpo. La Madre dice que el verdadero entendimiento viene por el entendimiento del cuerpo. De hecho la verdadera meta del conocimiento no es simplemente conoce, sino ser.

 

NOLINI KANTA GUPTA (Secretario particular de Sri Aurobindo)

Traducido al español por Miguel Bordera Pascual, desde la Coruña, España