Lo Relativo y lo Absoluto
Relatos de la Vida Diaria
Rev. Yin Ming Shakya
 
Por la Rev. Yin Zhi Shakya, OHY
Corrector: Fernando Valencia (Zhèng chún)
Relato #25
 
La Vanidad Mundana

Buda en posición acostada de meditación
El camino en que nos encontramos todos - el camino de la rueda de sufrimientos del Sámsara -  no nos conduce a ningún lugar, es un círculo vicioso donde, si no hay una tribulación, hay otra. Cuando no estamos en guardia, las sacudidas y los derrumbes emocionales siempre están al doblar de la esquina. Quién no ha dicho "Ya esto se arregló", y quién no ha vuelto a decir "volví a tropezar con la misma piedra".
 
El Sámsara es así, doloroso, extenuante, fatigante. Y la mente en su ignorancia no puede iluminarse por sí sola. Necesita de nuestra ayuda. Necesita de una disciplina para controlarla y luego de una guía para encaminarla. ¡Es grande la tarea que tenemos por delante! Y lo más triste es que la mayoría no lo ve así. Buscan la felicidad o la tranquilidad, o los tantos otros nombres que el ser humano da a la meta de su búsqueda interminable, creyendo además que cuando la alcancen, ésta será permanente.
 
Unos dicen, si tuviera dinero... Otros se preguntan, si tuviera amor... muchos desean la salud... Pero ni el dinero ni el amor ni la salud son permanentes. ¡Nada en este Sámsara o verdad relativa es permanente! Así que, si entendiéramos completamente esta última afirmación, creo que despertaríamos, aunque sea un poco. ¡Pero no hay entendimiento, ni comprensión, ni siquiera se cree en esto!
 
Si lo que el ego te está ofreciendo no es permanente, y así lo has visto, y lo has comprobado en carne propia una y otra vez; o a través de una simple vistazo a la historia de la humanidad, pueblos enteros, con todas sus luchas y sufrimientos, muertes y tragedias absurdas, no resultaría del todo extraño preguntarnos qué cosa es lo que nos ata a ese estado de sufrimiento interminable creado por nuestros deseos y aberraciones, que llega y se va, una y otra vez, haciendo de nuestras vidas una experiencia invivible, sin que puedas abrir los ojos y así verla en su verdadera expresión (o más bien, ver el engaño de esa de esa ilusión que nos parece tan real). Pero nos negamos a ello.
 
El ego, que lo sentimos propiedad física y mental de lo que creemos es nuestro cuerpo y que realmente no existe como tal, sino que son los cinco agregados llamados forma, sentimiento, percepción, voluntad y consciencia, ha de perecer, no hay duda de eso; es una creación de la mente y como tal debe extinguirse. Jesús murió; Buda también; y todos los santos y patriarcas no se quedaron atrás, al igual que todo mortal común y corriente. Así que si este cuerpo, que adornamos y alimentamos como algo maravilloso y único, ha de extinguirse, ¿para qué luchar tan tenazmente por obtener algo que es (y bien sabido lo tenemos) efímero, volátil, transitorio y perecedero: impermanente? ¿Por qué insistimos en luchar por tener más y más y más? ... y más… ¡de cualquier cosa!
 
Para poner un ejemplo escuchen lo siguiente. Durante los recientes festejos del mes de diciembre me encontraba afuera regando las flores cuando un grupo de jóvenes mujeres pasó frente a mí. Eran las vecinas de una cuadra más arriba y me saludaron contándome que estaban haciendo ejercicio porque habían comido mucho en estos últimos días. De repente llegó corriendo otra señora que se dijo ser la hermana de una de mis interlocutoras. Ya en el sitio donde estábamos intercambiando opiniones, sin saludar y muy agitada dijo:
 
- ¡Tenemos que salir ahora mismo! ¡Me han dicho que hay una venta en la tienda de la esquina que están dando los vestidos de $700.00 en $9.99! Todas ellas de repente salieron corriendo sin despedirse como alma que lleva el diablo. Me quedé sonriendo y pensé: ¿van en busca de qué?... corriendo de un lugar a otro en busca de qué... con seguridad no tenemos ni idea, pero igual, ¡corremos!...
 
'Ver' es el propósito de la vida - dijo Hui Neng, y seguimos ciegos. Ni siquiera hacemos el esfuerzo para entender que sí lo estamos. Ni siquiera uno pequeñito. ¿Qué es lo que nos está pasando? ¡Despertemos! ¿Por qué no buscar lo permanente e imperecedero? Ni siquiera queremos tocar el tema. Creemos que evadiéndolo, desaparecerá. Nadie quiere hablar de la muerte. ¡Qué inocentes! Es lo único cierto desde el momento en que nacimos. Lo que nace, muere. El ego no existe (aunque hay que reconocer que es una creación fantástica y de ahí la dificultad para extinguirlo). El cuerpo esta formado de agregados que desaparecerán. Y, ¿qué nos queda? Lo que no queremos ver, lo imperceptible, la luz de la Verdad, la expresión Búdica, el hombre verdadero. Él que conoce, él que ve, él que sabe. Está aquí, aquí mismo en tu corazón, pero... ¡no lo queremos ver! ¡No lo queremos buscar! Así que seguimos mirando el espejismo de una realidad inexistente... Buda dijo, "Tus talentos pueden alcanzar los cielos, tu riqueza puede ser inexpresable, pero todo es en vano a menos que obtengas la paz del Nirvana".
 
Vemos las miserias de los otros y ni siquiera somos tocados por ellas. En las noticias, salen a diario los millones de problemas que los seres vivientes experimentan en este planeta y... cambiamos de canal creyendo que al hacerlo todo desaparecerá, sin saber que lo que de verdad desaparecerá es este cuerpo que vanidosamente tratamos de conservar a toda costa. ¡No hay compasión!
 
Para poder aspirar a lo que no muere y a la felicidad infinita, a la Iluminación Perfecta e Insuperable, a la Verdad Absoluta, es necesario comenzar con la compasión y mantenerla todo el tiempo que permanezcamos en el camino de la búsqueda. Esa es la fórmula. Ese es el requisito.
 
La llave del portón hacia la Verdad Absoluta es la compasión, sin ella, aunque tengamos todo lo demás - la inteligencia, la tolerancia, el deseo de llegar, el estudio de las escrituras, etc., etc., etc. - no podremos abrirlo. Esa es la 'prueba' que hemos de pasar. ¡O todos, o nadie! ¡Quién lo hubiera pensado! ¡Y qué difícil! La aversión y el apego nos lo impiden... Nos apegamos a unos y rechazamos otros... Estos nos parecen bien, y aquellos no... Amamos a unos y odiamos a otros... Nos caen bien unos y nos molestan otros... Pero ahí está la prueba, esperando eternamente a que nos rindamos y accedamos. ¡O todos, o nadie! ¿No se acuerdan?: ¡Ama a tu enemigo como a ti mismo! Eso es todo. ¿Difícil?
 
¡Qué vanidad! Nunca se han preguntado quién es ese ego, que pretendemos sea nuestro 'yo', para tomar una decisión tan significativa y trascendental. Si no existimos, ¿cómo hemos de escoger?
 
Permítanme compartir con ustedes un cuento que he traducido al español y que se le atribuye al Honorable del Mundo. Dice así:
 
La Vanidad Mundana

Hubo una vez un poeta que adquirió el ojo inmaculado de la verdad. Él creía en el Buda, cuya doctrina le había dado paz de mente y consuelo en las aflicciones. Sucedió que una epidemia acabó con el país en que él vivía, así que muchos murieron y las personas estaban aterrorizadas. Algunas de ella temblaban de miedo anticipando que su destino fuera afectado con todos los horrores de la dolencia antes de morir, mientras que otros comenzaron a festejar gritando a toda voz "Disfrutemos hoy porque no sabemos si mañana viviremos"; sin embargo su felicidad no era genuina, era solamente una simple pretensión emotiva.

El poeta Budista vivía calmado e imperturbable, entre todos esos hombres y mujeres mundanos que temblaban con ansiedad por la pestilencia, ayudando en lo que podía y trabajando su ministerio con los enfermos, aliviándoles sus dolores a través de la medicina y la consolación religiosa. Entonces, un hombre vino a él y le dijo:

- Mi corazón está nervioso y agitado porque estoy mirando a las personas morir. Mi ansiedad no es por los otros sino que el temblor es por mí mismo. Ayúdeme a curarme del temor.

El poeta replicó - Hay una ayuda para aquel que tiene compasión hacia los otros, pero no para ti, mientras te apegues solamente a ti mismo. Los tiempos y las situaciones difíciles prueban a los hombres y les enseñan la rectitud y la caridad. ¿Cómo puedes observar esos cuadros tristes alrededor de ti y todavía estar lleno de egoísmo? ¿Cómo puedes ver a tus hermanos, hermanas y amigos sufrir y todavía no olvidar los deseos y la codicia mezquinos y despreciables de tu propio corazón? Notando la desolación en la mente del hombre mundano, el poeta Budista compuso este himno y se lo enseñó a los hermanos en el vihara:

A menos que tomes refugio en el Buda y encuentres descanso en el Nirvana,
Tu vida es sólo vanidad - vacío y engreimiento desolado.
El ver el mundo es vano, y disfrutar la vida es el vacío.
El mundo, incluyendo al hombre, es como un fantasma, y la esperanza del cielo es un espejismo.
Los mundanos buscan placeres, engordándose ellos mismos como un ave de corral,
Pero el Budista santo vuela alto hacia el sol como la grulla salvaje.
El ave de corral en el gallinero tiene comida pero pronto será hervido en la cazuela;
Ninguna provisión se le da a la grulla salvaje, pero los cielos y la tierra son suyos.
 
El poeta dijo - los tiempos difíciles enseñan una lección a las personas; sin embargo ellos no le prestan atención. - Entonces compuso otro poema sobre la vanidad del mundo:
 
Es bueno reformar y es bueno exhortar a las personas a que reformen.
Las cosas del mundo, todas desaparecerán.
Deja que los otros se ocupen y se entierren con cuidado.
Mi mente íntegramente clara y sin enfado, será pura.
Apeteciendo los placeres ellos no encuentran satisfacción;
Siendo ricos, ellos codician y nunca sienten que tienen lo suficiente.
Son como marionetas sostenidos por cuerdas.
Cuando las cuerdas se rompen, se derrumban en una sacudida.
En el dominio de la muerte no hay grande ni pequeño;
Ni el oro ni la plata son usados, ni tampoco prendas preciosas.
Ninguna distinción se hace entre lo alto y lo bajo.
Y diariamente la muerte es enterrada bajo la tierra fragante.
Observa el sol poniéndose en el occidente detrás de las cumbres.
Te acuestas a descansar pero pronto el gallo anunciará la mañana.
Refórmate hoy y no esperes hasta que sea muy tarde
No digas que es temprano, porque el tiempo pasa rápido.
Es bueno reformar y es bueno exhortar a las personas a que reformen.
Es bueno llevar una vida correcta y refugiarse en el nombre del Buda.
Tus talentos pueden alcanzar los cielos, tu riqueza puede ser inexpresable
- Pero todo es en vano a menos que obtengas la paz del Nirvana.

No hay duda de que el sufrimiento del mundo lo sentimos todos. No hay duda que nuestros corazones se acongojan, la mayoría de las veces sin que sepamos por qué. Son las aflicciones emotivas. Es la ignorancia de la mente. No nos dejemos engañar. Superemos nuestras creencias falaces y visualicemos la Iluminación Insuperable que tenemos el derecho inalienable de obtener y que existe aquí mismo en nuestro corazón. Solamente tenemos que hacer un esfuerzo para encontrarla. Erich Fromm dijo muy acertadamente:

- Básicamente, sólo puede haber dos respuestas. Una es superar los obstáculos de la separación y encontrar la unidad regresando al estado de unidad que existía antes de que la consciencia surgiera, esto es, antes de que el hombre naciera. La otra es, nacer de nuevo completamente, desarrollar la consciencia alerta, la razón, y la capacidad para amar de uno, a tal punto, que uno trascienda su propia participación egocéntrica, y llegue a una nueva armonía, a una nueva unidad con el mundo.

 
Y en palabras diferentes diríamos:
 

Las oscuridades mentales son:

1. Las aflicciones emotivas: no deponerlas, significa la imposibilidad de alcanzar la paz mental, a la vez que velan el entendimiento.

2. El anhelo de saberlo todo: se trata de otra forma de apego acumulativo. En realidad sólo hay que saber distinguir entre el Bien y el Mal. La omnisciencia se da, entonces, por añadidura.

La práctica de la Doctrina consiste en entregar sus Enseñanzas a la vida cotidiana. Si se fracasa en esto, ni siquiera la recepción sobrenatural de conocimientos puede tener sentido alguno, ya que toda Enseñanza no es sino un medio o expediente para lograr el desenvolvimiento humano y, si éste se haya obstaculizado por impedimentos personales, no tendrá lugar la transformación hacia estados superiores del ser.

 
Deseándoles a todos la Paz Divina,
 
 
"OM GATE GATE PARAGATE PARASAMGATE BODHI SVAHA"
"(Vamos, vamos, vamos más allá, vamos a la otra orilla, ¡Iluminación! ¡Gozo!)"
 
 
Rev. Yin Zhi Shakya, OHY
Sábado, 1º de febrero de 2003
 
 
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